13. marzo 2018

Un día sin pausa en Navilo… y todas las herramientas B2B que nos lo hacen más fácil

Suena el despertador por la mañana y lo primero que me viene a la cabeza es que hoy nos espera una jornada cargadita. ¡Buena señal!  Tenemos proyectos en marcha y muchos asuntos que atender. Pero hay días en que todo confluye y parece que no nos alcance el tiempo.

Así que me pongo en pie para llegar pronto a la oficina y disfrutar de un rato de calma antes de que empiece el baile. Son las 8.03 cuando abro el ordenador y saltan los avisos de correo –en mi caso de Mozilla Thunderbird–  y dedico un cuarto de hora a responder los mensajes que me llegaron ayer por la tarde-noche después de irme.

Contestar esos emails me hace recordar que también tengo pendiente la revisión de las campañas de marketing por correo electrónico que llevamos para un cliente a través de MailChimp, así que entre 8.20 y 8.40 superviso su cuenta y me alegra ver que todo según lo previsto.

Aprovecho el tiempo que falta hasta que llegue el equipo para un par de chequeos más. Uno, el de una campaña de anuncios en Google Adwords que acabamos de lanzar y de la que todavía estamos comparando las métricas de distintas versiones. Y otro, el del tráfico de nuestras webs y apps en Google Analytics.

A las 9.30 la gente del equipo empieza a ocupar sus sitios, así que inicio sesión en Slack para comunicarme con ellos en los distintos chats que tenemos dedicados a cada asunto y recuerdo en el general que a las 10.00 nos espera nuestro daily -la reunión diaria de status de proyectos- y así prevenir que nadie se despiste.

A las 10.00, puntuales como un reloj, estamos todos reunidos. Bueno, falta Pablo, un integrante del equipo que vive en Biarritz y trabaja a distancia. Así que usamos Appear.in para que esté presente vía videoconferencia.

Cuando estamos ya acabando, llega por Trello una notificación: un cliente ha encontrado un error en su programa que nos ruega que resolvamos. No pasan ni un par de minutos antes de hayamos reportado la incidencia con Jira, el sistema que usamos para el seguimiento y gestión de errores. ¡Así da gusto!

Se han hecho ya las 11.00 y vuelvo a mi mesa con unas cuantas cosas en mente que todavía he de atender y, una vez allí, veo que me ha llegado un correo de un posible cliente al que le gustaría verse con nosotros y discutir una proposición. Le paso un link de Doodle MeetMe, para que nos proponga una hora que esté libre y le vaya bien para reunirnos. Y ya que me he metido a planificar un poco los días venideros, abro el  Calendar para  reservar la sala de reuniones para el próximo martes, que luego siempre hay sorpresas.

Dedico la siguiente hora a ponerme al día con una propuesta que hemos de acabar de ultimar y luego me paso por la mesa de uno de los desarrolladores, que anda inmerso con Android Studio en la programación de una aplicación que hemos prometido tener para la semana que viene. A la que me doy cuenta, son las 13.00. Será por esa parte alemana que tiene Navilo, aunque estemos en Valencia, pero es mi hora habitual de comer. Y la verdad es que ya va apeteciendo  una pausa.

Sobre todo porque a la vuelta toca ponerse con un presupuesto, que siempre es algo laborioso. Abro pues el Excel para hacer una lista de los casos de uso para el cliente…y lo acompaño con un poco de música para que sea más llevadero: ¡muchas gracias Spotify por tantas horas de distracción!

Abonado ya a echar cuentas, continuo la sobremesa poniendo al día en Google Docs la hoja de cálculo de gastos de la oficina y en eso estoy hasta que a las 15.30 llega por WeTransfer la última versión del vídeo de GlucoNightWatch. La subo a Dropbox para que la puedan ver todos los socios.

Y como todo se ha dado razonablemente bien y  al final no nos han surgido mayores contratiempos, dedico lo que queda de jornada a otros pequeños asuntos  -comento con un desarrollador que trabaja en PyCharm una función muy interesante o me siento a comprobar en SourceTree si la versión de código que vamos a pasar mañana a un cliente es la última que tenemos y que no ha habido ningún cambio de última hora, etc.- hasta que llega la hora de ir cerrando por hoy.

Que intento que no sea muy tarde, porque aunque para sacar adelante una empresa como la nuestra hay que estar dispuesto a superar algunos días muy intensos y en los que se nos haga de noche, también es importante poder conciliar un poco la  vida laboral y la personal cuando haya ocasión. Y desconectar, porque después de estar conectado a tantos programas y aplicaciones, la mente necesita una tregua de inputs y estímulos sucesivos.
Pero antes pienso que sin ellos nuestra actividad sería, si no inimaginable, mucho más espesa, difícil y costosa. Y que haber digitalizado en tal medida nuestras rutinas es un acierto que  recomendaríamos a cualquier empresa que nos preguntase y algo en lo que asesoraremos sin dudarlo a quien lo necesite.

 

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