23. marzo 2018

Soy una empresa y quiero una app: ¿qué necesito para empezar?

En este proceso de digitalización acelerada que vivimos, lo más normal del mundo para cualquier empresa es pensar: “Tengo un producto o servicio que ofrecer. ¿Puede una app ayudarme a lograr ese objetivo?”
En Navilo, faltaría más, estamos convencidos de ello. Y nuestro trabajo se resume en  desbrozar el camino que va desde esa idea seminal hasta su concreción y salida al mercado en las mejores condiciones para competir.

Por eso, hoy queremos contar todas las fases por las que hay que pasar hasta llegar a ese momento. Un modo de anticipar lo que ofrecemos a los clientes y también de que sepan el trabajo de preparación que pueden ir avanzando antes de que llamen a nuestra puerta.

El principio de todo: estudiar el mercado

Y hacerlo de dos modos. Por un lado, un estudio de usuario. Es decir, definir bien a quién nos dirigimos, quién es nuestro público, de dónde esperamos que venga y qué características tiene: ¿Cuál es su edad? ¿Cómo se relaciona con la tecnología?  ¿Es gente que ya nos conoce? ¿Les daremos un complemento digital a lo que obtiene de nosotros por otros medios o estamos tratando de abrir un mercado nuevo?
Son datos importantes, no solo para saber si hay personas interesadas en lo que pensamos ofrecer, echar cuentas de retorno de inversión o planificar acciones de captación y marketing, sino para diseñar las cosas de una manera u otra.

Y, por otro lado, hay que estudiar lo que ya hay en el mercado: ¿Qué hace nuestra competencia? ¿Existen aplicaciones y servicios que hagan lo mismo? ¿Cómo son y qué funciones ofrecen?
Y esta es una parte en la que colaboramos activamente con el cliente. Para nosotros, como desarrolladores, es fundamental el trabajo de documentación. Estar con un ojo puesto en lo que crean nuestros colegas para inspirarnos, aprender de ello y mejorarlo en todo lo que podamos.

Especificaciones técnicas.

Es la parte crucial para llevar a buen término el proyecto, porque aquí se acuerda todo lo que  compondrá el producto. Para no escondernos detrás de la jerga del gremio, cuando hablamos de especificaciones técnicas podemos reducirlas a dos preguntas esenciales:
-¿Qué hace la aplicación?
-¿Cómo lo hace?

Luego, claro, no es tan sencillo como eso. Si hablamos de especificaciones es …porque son especificaciones: muy detalladas, hasta en aquello que pueda parecer más obvio o deducible. El propósito es elaborar un caso de uso exhaustivo. Es decir, una descripción pormenorizada, pantalla por pantalla, de lo que habrá en la aplicación.
Aunque una de nuestras tareas consista precisamente en concretar esas especificaciones, en algunas empresas hay personal técnico cualificado que puede prepararlas de forma muy competente y traérnoslas. Pero también es muy común que sean demasiado vagas o que se den cosas por hechas que hay que especificar igualmente, porque el programador se encarga de programar lo que se le indica en ellas y no lo que se supone o infiere que ha de estar.
Sea como sea, el documento final ha de ser siempre fruto de un diálogo entre las partes, para que todo quede perfectamente recogido en él y no haya partes dejadas a la interpretación que luego deriven en contratiempos.

Desde luego, eso no significa que no haya margen para cambios o que seamos inflexibles. Cuando uno está ya inmerso en la ejecución de un proyecto puede ver cosas de las que no se había percatado antes. Pero precisamente como todo se ha especificado al detalle, cualquier modificación es más fácil. Y, además, es importante que esté rubricado en el papel porque así no hay divergencias y malentendidos sobre lo que se dijo que se haría y lo que finalmente se hace.

Por fin, cuando ya se tienen las especificaciones, se elabora un mockup. Un boceto navegable en el que el cliente ve ya de una forma más tangible cómo será el producto y con el que  puede hacerse una idea muy certera de lo que experimentará el usuario y de los resultados que obtendrá con cada acción.

Presupuesto y línea temporal

Una vez ya sabemos lo que hay que hacer, es el momento de planificar cómo se hará. Lo hemos contado en algunas ocasiones: se trata de establecer prioridades. Ver con el cliente qué es lo principal para empezar a funcionar e ir a por ello. Y, claro, especificar lo que costará el desarrollo de cada parte y poner fechas para su entrega. En nuestro artículo sobre metodología Scrum lo contábamos con pelos y señales, pero vale la pena insistir: muy a menudo es mejor tener algo en la calle que funcione lo antes posible, aunque esté por pulir o le falten cosas, que esperar (y gastar) más para tenerlo todo.

En esta fase se organiza pues el plan de ejecución. Que también es muy interesante, pero una historia que nos reservamos para otro día.

2 Comments on “Soy una empresa y quiero una app: ¿qué necesito para empezar?

[…] si introduzco un correo electrónico que no existe? Pues debería salir un aviso que diga tal cosa. Y como decíamos en nuestro último artículo, todas estas cosas se han de  describir de forma pormenorizada. Así un cliente sabe cuándo una […]

Félix Serb
12. abril 2018 at 23:55

Muy buenas ! Me gustaria Saber como me podria ayudar y como seria una app en función mi web.
Por favor mirar la web!
Gracias!

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