30. mayo 2016

La tecnología ha cambiado la forma de ver el mundo, literalmente.

La realidad virtual no es nada nuevo. Nintendo se adelantó a este futuro hace ya dos décadas con su consola “Virtual Boy”, la primera consola portátil que acercaba esta tecnología a cualquier hogar que pudiese permitirse gastar los 200$ que costaba. Fue un completo fracaso. Pero la historia ha demostrado repetidas veces que el éxito no sólo depende de la innovación del producto, sino también del momento en el que se nos presente. Ha sido 18 años después, en el CES 2013 en Las Vegas Convention Center, con el primer prototipo de Oculus Rift, cuando ha aparecido de nuevo la oportunidad para la sociedad, aceptando por primera vez dar un paso hacia el futuro con esta tecnología.

Tres años después de la presentación, Oculus sigue liderando el viaje, aunque su popularidad ha ocasionado un gran aumento de competidores y tanto Samsung, HTC, como otras grandes empresas se han introducido en este mercado.

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En estos momentos, la clave de la realidad virtual se encuentra en nuestros bolsillos. Inconscientemente, el teléfono móvil se ha convertido en un dispositivo completamente capaz de soportar la realidad virtual, con todos los elementos necesarios para disfrutar de esta tecnología. No sólo cuenta ya la mayoría con acelerómetro y brújula, características imprescindibles para el “head-tracking” (el registro de los movimientos de nuestra cabeza), sino también con buenas pantallas y procesadores para mostrar tanto películas como videojuegos en realidad virtual. Las grandes compañías, incluida Oculus, se han dado cuenta de este detalle y piensan aprovecharlo. Samsung, por ejemplo, ya ha lanzado su “Gear VR Headset“.

Pero fue Google quien, en el Google I/0 en junio de 2014, puso en manos de los usuarios una “cardboard”, una plataforma de cartón plegable, para que pudieran probar con sus móviles la realidad virtual. Juntando las piezas, colocando el móvil en el hueco del “cardboard”, la persona podía volar por Google Street View o sumergirse en vídeos de YouTube.

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¿Nos olvidaremos de la realidad a la que pertenecemos? Aún está por ver. De todas formas, si todavía no estás preparado para dar un salto tan grande puedes empezar probando con una realidad un poco más cercana a la nuestra, la realidad aumentada. Ésta se basa en superponer contenido generado por ordenador en imágenes reales. Suena a película, pero su utilidad sorprende. Aplicaciones como SnapShot Showroom, para simular infinidad de muebles en tu casa e idear perfectamente la decoración deseada, o Yelp, que permite prescindir del clásico mapa y ver “con tus propios ojos” o, mejor dicho, con los de la cámara de tu móvil, los negocios cercanos mejor valorados.

Seguramente, el próximo smartphone que tengas en tus manos será aún más potente, con mejores componentes y resolución, pues la trayectoria que ha seguido el desarrollo de los móviles es asombrosa. Tanto, que no sorprendería que en pocos años un teléfono fuese más potente que una consola de videojuegos como la PlayStation 4. Pero esto es sólo el comienzo. En un futuro cercano todo habrá cambiado de forma inimaginable, pero si algo es seguro es que el uso de estas realidades alternativas se adaptará a todas nuestras necesidades.

Lo que han demostrado los desarrolladores con estos proyectos es, sin duda, la intención de permitir probar a quien lo desee este maravilloso nuevo mundo y, a día de hoy, ¡ya no hay excusa para no hacerlo!

Navilo