16. febrero 2018

Cinco ventajas de trabajar en Scrum: un caso práctico

En Navilo nos gusta exponer no solo lo que hacemos, sino cómo lo hacemos y por qué. Es una forma de inspirar confianza en nuestros futuros clientes y permitirles saber desde el primer momento qué pueden esperar de nosotros. Quizás por eso hoy nos hayamos animado a abrir la trastienda y contar que muchos de nuestros proyectos se llevan a cabo con una serie de prácticas y procedimientos conocidos como metodología de desarrollo ágil o Scrum.

¿Qué es Scrum? Para algunos el término será ya muy familiar. Y, en caso contrario, la red contiene mucha información sobre el tema y añadir ahora una gran explicación teórica no aportaría nada de novedoso. Digamos solo que es una metodología de trabajo para crear un producto o llevar a cabo un proyecto y coordinar a todos los implicados de forma óptima. Pero, sobre todo, está pensada para que resulte más fácil adaptarse a cualquier eventualidad, cambio de idea o necesidad sobrevenida. ¿Otras ventajas de adoptarla? Quizás lo mejor será que ilustremos las que más nos han convencido con un ejemplo.

Imaginemos que viene a nosotros una start-up y nos propone hacer una aplicación para su negocio: un espacio sobre cultivo urbano en el que los usuarios compartirán terrenos, conocimientos, ideas y herramientas para sus huertos de ciudad. Y supongamos que, como ocurre a menudo, este cliente imaginario viene con un pliego técnico ya muy meditado para que nosotros lo saquemos adelante. Pues lo cierto es que la aplicación de Scrum les va a ofrecer bastantes beneficios en comparación con el tradicional método en cascada. Podemos resumirlos en 5 puntos clave:

  1. El proyecto se revisa exhaustivamente. Lo primero que hacemos es que el Product Owner, una figura dentro de la compañía que en adelante velará por los intereses del cliente, analice el pliego técnico y lo traduzca en historias de usuario. En este proceso hay un diálogo para asegurarse de que esas historias encajan con el planteamiento del cliente, que están perfectamente claras y con unos criterios de finalización definidos al detalle. Entonces, el equipo que las desarrollará las estima en esfuerzo y el cliente en valor de negocio. El Product Owner une ambas estimaciones y define las prioridades del proyecto de acuerdo con un criterio de retorno de inversión.
    Así, en lugar de ejecutar algo en un tiempo y con un coste X, sin hacer muchas más preguntas, como ocurre con otras metodologías de trabajo, el cliente recibe un chequeo extra y consigue que se optimice el beneficio de lo que obtendrá respecto a la inversión realizada.  
    Por ejemplo, si nuestro cliente hipotético nos propone una app muy rica en apartados y funcionalidades, que incluye galerías para compartir imágenes, chats o una wiki de técnicas de cultivo, tras este proceso podemos llegar a concretar qué es prioritario para sacarla adelante y que pueda así empezar a monetizar la inversión. Quizás una sección de anuncios de demanda y oferta de terrenos disponibles y otra de mercado de semillas baste para arrancar. Y, por consiguiente, eso es lo primero en lo que hay que ponerse manos a la obra.
  2.  El cliente siempre está al corriente de lo que ocurre y aprende con el proceso. Gracias a Scrum el cliente está mucho más cerca de lo que se hace, tiene más garantía de que las cosas siguen un curso que le convence, cuenta con una figura como el “product owner” de su parte y, con las sucesivas entregas, sabe que se cumplen las fechas acordadas. Y es que nuestra start-up hortícola podía tener en un principio una idea muy ambiciosa, que le iba a costar mucho tiempo tener lista y que iba a consumir muchos recursos, pero al ir viendo los entregables, se irá dando cuenta de que quizás no fuera necesario tanto y que es más estimulante tener pronto un núcleo que dar a conocer. Es decir, adquirirá conocimiento sobre lo que cuestan las cosas, lo que tardan de verdad en hacerse y cómo funcionan. Y también nos evitaremos sorpresas desagradables, como que una vez en sus manos, el producto sea muy distinto de lo que había imaginado o que careciera de una funcionalidad que consideraba clave y a la que nosotros no hemos dado la importancia necesaria.
  3. Hay más flexibilidad En un cierto momento, la start-up puede revisar sus previsiones y cuentas. Por ejemplo, el registro de usuarios es más costoso de lo que esperaba y se ha quedado corta en su partida de marketing. Con otra metodología, no hay mucho margen, solo esperar a la entrega final y rezar para que sea tan buena y diferencial como para que la gente se adhiera en masa y tenga un gran retorno. Pero Scrum permite algo distinto: dado que al final de cada sprint se tiene un entregable funcional, se puede pausar el desarrollo, sin que eso signifique quedarse sin nada en las manos, y seguir hasta completarlo en un momento mejor.
  4. Se adelanta la salida al mercado: Consecuencia de lo anterior, es algo demostrable con datos. Desarrollar en Scrum hace que, por regla general, los plazos de salida sean más cortos. Si en nuestro caso seguimos al pie de la letra una propuesta como la original, podríamos tardar unas cuantas semanas más en tener algo en marcha y listo para descargar. Esas semanas de ventaja, no obstante, pueden permitir tener antes una app en la calle que acelere la inscripción de usuarios, recabe datos sobre cuál es el siguiente paso que hay que dar y que incluso se convierta en un argumento de peso para lograr financiación extra.
  5. Mayor retorno de la inversión: es quizás la gran olvidada de las ventajas de Scrum, pero lo importante no es tener el producto perfecto, irreprochable y que ganará premios, sino el que optimice lo que has gastado y te permita sacar más partido con menos. Y tener así una visión más clara de la relación coste-beneficio de seguir desarrollando cuando ya se han conseguido determinadas funcionalidades. Para nuestros clientes, alcanzar el 75% de los objetivos propuestos costaría el 50% de lo que pensaban destinar a la aplicación. ¿Les merecería la pena gastar otro 50% para obtener el 25% restante…o sería mejor guardar esos fondos para otra cosa? Bueno, eso sería decisión suya. Pero podrían tomarla libremente gracias a nuestra “técnica de cultivo”.
ventajas del scrum
Navilo